Iluminación navideña

Si bien las largas colas de gente que se forman ante la administración de lotería de Doña Manolita en la céntrica calle del Carmen ya nos venían indicando hace algún tiempo que las navidades estaban aquí mismo, es hoy viernes 27 de noviembre cuando tras el encendido municipal del alumbrado navideño la ciudad dará oficialmente la bienvenida a dichas fiestas.

El Ayuntamiento nos informa en su web ciudadana del acto inaugural que, con la presencia de la alcaldesa, tendrá lugar a las 19 horas en la Plaza Mayor de Madrid, indicándonos así mismo los lugares y horarios diarios en los que el alumbrado navideño estará en funcionamiento. En esencia, estos últimos son los siguientes: Domingos, lunes, martes y miércoles las luces permanecerán encendidas hasta las 23 horas, y los jueves, viernes, sábados y vísperas de festivo, hasta las 24 horas. Tendrán carácter especial los días 25 de diciembre y 1 y 6 de enero, en los que el alumbrado permanecerá  de 18 a 24 horas; así como el día 24 de diciembre y el 5 de enero en que éste estará de 18 a 3 horas y  el día 31en que lo estará de 18 a 6 horas.

Aprovechemos pues a partir de hoy para añadir a nuestros posibles paseos por la ciudad el de los engalanados recorridos navideños, recordando eso sí que el sábado 28 de noviembre toda la iluminación especial de la ciudad se apagará entre las 19,30 y las 19,45 horas como apoyo a la Marcha Mundial por el Clima que se celebra dicho día.


La plazuela más pequeña de Madrid

La plazuela de San Javier es un pequeño y algo recóndito espacio del Madrid de los Austrias que pasa por ser considerada la más pequeña de la Villa, curiosidad que por sí misma puede ser motivo para dedicarle una visita, pero que además tiene, en torno a ella, algunas anécdotas que sin duda reforzarán el interés del paseante curioso.

Situada entre las calles Segovia y Sacramento, se accede a esta plazuela a través de la Calle Conde, que así se llama porque en ella tuvo su palacio el conde de Revillagigedo, virrey de la Nueva España e impulsor de la colonización de California. La plazuela, que por pequeña y por dar sólo a una calle más parece una protuberancia de esta que realmente una plaza, ya existía en el siglo XVII, pues así queda reflejada, aunque sin nombre aparente, en el famoso plano de Texeira de 1656.

Se la llamó posteriormente Plazuela de San Javier por existir, en la fachada del edificio que hace chaflán con la calle Conde y que perteneció a la Compañía de Jesús, una imagen pintada de dicho santo ejerciendo su papel de apóstol de las Indias. Dicho edificio fue sometido en los siglos posteriores a diversas reformas, transformándose hace ya tiempo en bloque de viviendas, pero sin perder del todo cierta noble apariencia arquitectónica de antaño, como lo atestigua su puerta adintelada en piedra.

En el número 3 de la calle Conde, frente a la plazuela y cerrando visualmente el contorno de esta, encontramos un edificio con un escudo nobiliario en medio de su fachada. Se trata de una casona del siglo XVI, aunque reformada en los dos siglos siguientes, en la que se cree vivió el Aposentador de Felipe II (dicha persona era la encargada de la separación de los cuartos de las personas reales y de señalar los espacios para oficinas y habitación de los que debían vivir dentro de palacio). En la planta baja del edificio se abrió en el siglo XVIII un almacén de vinos que, un siglo después, ya por 1857, se transformaría en una posada con habitaciones para huéspedes estables, con cuadra para guardar las acémilas y con un afamado mesón que cuentan fue frecuentado con cierta asiduidad por el famosos bandolero Luis Candelas. Aquella vieja posada, que como la plazuela se llamó de San Javier, se mantuvo en funcionamiento hasta comienzos de la Guerra Civil, pero aunque hoy ha desaparecido, su recuerdo y el de esa pequeña plaza han quedado inmortalizados, gracias al maestro Federico Moreno Torroba, en una de las más conocidas y populares zarzuelas de ambiente madrileño, -Doña Francisquita-, estrenada en el teatro Calderón en 1932 y en la que vemos como el primer acto de la obra transcurre a las puertas de dicha posada, de la que es inquilina la joven protagonista. Si sientes curiosidad, te ofrezco seguidamente el enlace a un fragmento de dicha zarzuela.


Las gaviotas del Manzanares

Cuando paseo por Madrid Río, especialmente al recorrer el tramo comprendido entre los aledaños del Estadio Vicente Calderón y el Puente de Segovia, disfruto contemplando el nutrido grupo de gaviotas que allí con frecuencia se concentra y que a menudo, por eso de la asociación mental, me traslada ilusoriamente a ambientes marineros.

Aunque sin duda el hábitat natural de las gaviotas sigue estando junto a las zonas costeras, hace tiempo que dejó de extrañar la presencia de dichas aves en zonas de interior como Madrid. En un principio se avistaban sólo en las épocas invernales, cuando en su migrar hacia zonas cálidas ocupaban temporalmente los humedales que encontraban en su recorrido. Así, por ejemplo, según uno de los primeros registros ornitológicos existente sobre la presencia de estas aves en Madrid, se indica que durante los inviernos de 1954 y 1955 llegaron ya a contabilizarse en el lago de la Casa de Campo entre uno y dos millares de gaviotas de las del tipo reidora. Hoy en día la presencia de gaviotas en la Comunidad de Madrid no sólo ha aumentado significativamente sino que muchas de ellas, como ha ocurrido con las cigüeñas y otras aves antaño estacionales, se ha hecho en gran medida permanente gracias, entre otras causas, a la facilidad alimenticia que los grandes vertederos urbanos les proporcionan.

Instaladas masivamente para su descanso nocturno en las lagunas de la gravera de El Porcal (Rivas-Vaciamadrid) y en los embalses de Santillana, el Pardo y Valmayor, las gaviotas madrileñas se dirigen cada mañana a comer a los vertederos de Valdemingómez, Colmenar Viejo, Pinto, Alcalá de Henares y Mejorada del Campo. Allí, entre las montañas de residuos, encuentran su apreciado sustento, consistente tanto en la ingesta de residuos orgánicos frescos como de pequeños materiales sólidos que les ayudan a triturar la comida.


Resulta curioso saber, gracias a la información obtenida por estudios ornitológicos en los que se han analizado los movimientos de ejemplares anillados, que las gaviotas pueden cambiar de dormidero de un día para otro y alimentarse en varios vertederos diferentes en un mismo día, por lo que las rutas de vuelo que podemos observar no están conformadas necesariamente todos los días por los mismos individuos.

Durante sus desplazamientos diarios en el recorrido “dormidero-comedero-dormidero” las gaviotas siguen por lo general el curso de los ríos, sirviéndose de estos para su descanso temporal. Es en esos momentos, en nuestro caso cuando se posan sobre las aguas del Manzanares a su paso por la ciudad, cuando podemos observarlas con mayor detenimiento.

En Madrid los tipos de gaviota que más abundan son los de "reidora" y "sombría".

Las gaviotas reidoras, esas que en su día hicieron por su nombre tanta gracia a la ya exalcaldesa Ana Botella, reciben dicha denominación por el estridente sonido que emiten, parecido en cierto modo a la risa nerviosa de algunos humanos. Son de menor tamaño que sus colegas las gaviotas sombrías y, junto a dicho rasgo, podemos identificarlas también por algunas otras características de su aspecto físico: Según la época del año, la gaviota reidora tiene la cabeza de distinta coloración. En verano es de un color marrón oscuro que se va aclarando en invierno hasta llegar en primavera, coincidiendo con la época de cría, a ser completamente blanca, conservando sólo una pequeña mancha oscura detrás del ojo. Los ejemplares jóvenes tienen un plumaje de color gris y marrón, con la cola de color blanco con una banda negra en la punta. Las patas de estos ejemplares jóvenes son rosáceas, volviéndose de color rojo en los adultos. El pico de estas aves es de color rojo con la punta negra.

Por su parte, las gaviotas sombrías son, como ya dije, de mayor tamaño que las reidoras. Los adultos son completamente blancos en las zonas ventrales y de un intenso color gris o negruzco en las dorsales, en tanto que las patas y el pico son de color amarillo, mostrando además este último una mancha roja cerca de la punta (las aves jóvenes tienen el pico de color negro).