Exposición temporal: La Codorniz. 1941-1978

En la sala de exposiciones temporales del Museo de la Ciudad (calle Príncipe de Vergara 140, próximo a la salida de metro de Cruz del Rayo) puede verse hasta el 15 de abril la muestra "La Codorniz. 1941-1978", en la que se exponen ilustraciones originales de los numerosos humoristas que trabajaron para esta famosa revista de humor gráfico y literario que se autoproclamaba «La revista más audaz para el lector más inteligente», y posteriormente también «Decana de la prensa humorística» (sin duda fue una de las más longevas publicaciones de humor, sirviendo de inspiración a las posteriores El Papus, Hermano Lobo, Por Favor y El Jueves).

El primer número de La Codorniz apareció el 8 de junio de 1941, siendo su fundador Miguel Mihura, quién junto a sus principales colaboradores (Tono, Neville, Herreros, Álvaro de Laiglesia) daban con esta revista continuación al humor vanguardista ya ensayado tres años antes con otra publicación “La Ametralladora” (pueden verse algunos ejemplares en la exposición).

En 1944 Mihura abandona la dirección de la revista, pasando esta a Álvaro de Laiglesia, quién la ostentaría hasta 1977. Con él se inició la etapa más fecunda de la publicación, incorporando un nuevo plantel de dibujantes y de escritores. Entre los colaboradores de esta época encontramos por ejemplo a Goñi, Mingote, Gila, Chumy Chúmez, Munoa, Máximo, Serafín, Kalikatres, Madrigal, Rafael Azcona, Ángel Palomino, etc.

A partir de 1970 se produce un declive de la revista que lleva al cese de Álvaro de Laiglesia, sustituyéndole Manuel Summers. La revista no volvió a recuperar ya el seguimiento y aceptación social de su etapa anterior. En 1978 asume la dirección Máximo, pero por poco tiempo, pues ese mismo año se cerró definitivamente la publicación.

La exposición es fundamentalmente un homenaje gráfico a los dibujantes que han colaborado en la revista a lo largo de su historia. ¡Un placer redescubrir ese humor a veces simple y absurdo, pero casi siempre inteligente e intencionadamente irónico!.

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Origen de la ciudad de Madrid

Los historiadores sitúan los primeros asentamientos de población de lo que hoy es Madrid en torno al área que ocupa la parte baja de la calle Segovia, el Parque Atenas y el Paseo de la Virgen del Puerto. La abundancia de agua en la zona atrajo sin duda a los primeros pobladores, manteniéndose de forma más o menos constante una presencia humana en aquel lugar a través del tiempo (excavaciones arqueológicas han sacado a la luz restos prehistóricos y de los periodos carpetano, romano y visigodo).

Es en el siglo VII, en tiempos de los visigodos, cuando nos llega la primera aproximación al nombre de la ciudad, pues se llamaba “Matrice” (madre de aguas) al arroyo que discurría entre las dos colinas (es el arroyo de San Pedro, bajo la calle Segovia) y también posiblemente al vicus (villa) allí existente.

No obstante, el origen oficial de la ciudad se atribuye a los árabes, pues es durante su dominio cuando empieza a haber constancia documental en el lugar de un recinto fortaleza (almudayna o almuena), fundado por el emir Muhammad I (852-886), al que se denomina "Mayrit", nombre procedente de la composición del término árabe "Mayra" (madre, matriz) y el sufijo iberorrománico "it", equivalente a "lugar" (es posible también, según algunos, que el nombre sea una adaptación al árabe del primitivo y ya mencionado "Matrice"). Este Mayrit adquirió relevancia como una de las plazas de la red defensiva de Toledo, que protegía los pasos del sistema central (junto a Alcalá, Talamanca, Medinaceli, Atienza…). la nueva ciudad se construyó en la parte alta de una de las colinas (la actualmente ocupada por el Palacio Real y sus aledaños), edificándose un alcázar y una medina. El conjunto fue amurallado y rodeado con fosos llenos de agua ("cavas") aprovechando los numerosos arroyos que había en Madrid ("fue sobre agua edificada, mis muros de fuego son" como nos recuerda el mural que decora, desde los años 80, una de las medianas de puerta cerrada, reproduciendo un antiguo emblema). Algunos historiadores hablan de la construcción de una supuesta segunda muralla árabe, que ampliaría la ciudad, siempre no obstante pequeña, aunque hay constancia de la existencia en la época de al menos dos mezquitas, una principal (situada en el cruce actual de Mayor y Bailén y sobre la que se edificó luego la iglesia de Santa María, hoy también desaparecida) y otra en el lugar de la actual iglesia de San Nicolás (reedificada sobre los cimientos islámicos). Al exterior de las murallas se localizaba la vega (campos de cultivo entre la ciudad y el río) y la almuzara (terrenos públicos de esparcimiento y juegos ecuestres).

Tras la descomposición del califato de Córdoba, desaparecido en 1031, y su sustitución por los fragmentados reinos de taifas, Mayrit es conquistada en 1083 por Alfonso VI, incorporándose a la Corona de Castilla. Es a partir de ese momento cuando Madrid, que ve castellanizado su nombre como "Magerit", comienza un proceso lento pero constante de crecimiento en extensión, población e influencia, que abarca todo el periodo medieval (alta y baja Edad Media).

En tiempos de los Reyes Católicos, finalizando el siglo XV, Madrid era una típica villa de la meseta sur con una población cercana a los doce mil habitantes, y aunque durante la Edad Media había albergado reuniones de las Cortes en distintas ocasiones y Enrique III había convertido El Pardo en residencia y coto de caza real, no fue designada sede de la Corte hasta que lo decidió Felipe II en 1561, convirtiéndose entonces en la primera capital permanente de la monarquía y sede del gobierno y la administración del reino (hubo posteriormente un pequeño periodo, entre los años 1601 y 1606 donde la capitalidad fue trasladada a Valladolid).

Con los sucesivos reinados de los monarcas austrias y borbones, Madrid pasó con relativa rapidez de modesta villa y corte a capital de un imperio y fue creciendo exponencialmente en tamaño y población, alcanzando a finales del siglo XIX más de medio millón de habitantes (actualmente tiene más de 3 millones en su municipio, y más de 6 si incluimos su área metropolitana).

Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

El 12 de abril de 1752 se crea oficialmente, bajo el patrocinio del Rey Fernando VI, la denominada inicialmente Real Academia de las Tres Nobles Artes de San Fernando. Se instaló primero en la casa de la Panadería de la Plaza Mayor de Madrid y en 1773, reinando Carlos III, se traslada ya a su sede definitiva, el palacio de don Juan de Goyeneche, en la calle Alcalá (actual número 13). El edificio, de estilo barroco y obra de Churriguera, fue reformado por el arquitecto Diego de Villanueva para  adecuarlo al nuevo gusto neoclásico de la época.


La Academia ha desempeñado desde su fundación un importante papel en la protección y desarrollo de las Artes y en la formación de los artistas. En un principio su actividad estuvo centrada en la Pintura, la Arquitectura, la Escultura y el Grabado. En 1873 se incorpora también la Música y se cambia la denominación de la Academia por el que actualmente tiene: Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. La actividad educativa de esta institución  siguió hasta mediados del siglo XX, momento en el que se creó la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense.

El museo de la Academia se reinauguró en 1986 y cuenta con un gran número de pinturas, esculturas y dibujos. Las obras abarcan desde el siglo XVI al XX y son principalmente representativas del arte español, italiano y flamenco. Las piezas que se exhiben son de muy distintas procedencias. Parte de ellas procede de la antigua colección de Manuel Godoy y de la del alcalde de Madrid Manuel de la Prada, otras fueron aportadas directamente por artistas que formaron parte de la institución, y otras se han sumado posteriormente mediante compras y donaciones.

El Museo dispone de obras de pintores de la talla de Zurbarán, Ribera, Pereda, Tintoretto, Rubens, Van Dyck, Arcimboldo, Goya, Sorolla, Picasso, Juan Gris, Solana, Rusiñol, etc. Se muestra también esculturas, así como una importante colección de vaciados, entre los que destacaría los de la Puerta del Paraíso del Baptisterio de Florencia (el Duque autorizó a hacerlos en 1772, pero debido a que hubo acusaciones de dañar con ello el dorado de la puerta nunca más se concedió un nuevo permiso al respecto).

La colección de pinturas de Goya en la Academia de San Fernando requiere comentario aparte por su importancia (fue miembro de la misma desde 1780 y nombrado Director General en 1795). Incluye cuadros famosos, como El Entierro de la Sardina, dos Autorretratos, el retrato de la actriz La Tirana, el de Fernando VII a caballo, los de Moratín y Juan de Villanueva, ... (como curiosidad, comentar que las dos famosas majas actualmente expuestas en el Museo del Prado estuvieron antaño en la Academia). Además de óleos también se muestran diversos de sus grabados pertenecientes a su serie Caprichos.


Conclusión: Si no conoces la exposición permanente de la Academia de Bellas Artes de San Fernando no debes dejar de visitarla, pues sin duda te sorprenderá por el volumen, variedad y calidad de las obras expuestas. Si ya has estado, compartirás conmigo que es de esos sitios a los que hay que volver regularmente (los miércoles la entrada es gratuita, lo que una vez más facilita la visita).

¿Sabías que Madrid tiene copatrona?

Haciendo esquina entre la calle Valverde y la de La Puebla se encuentra el convento de Nuestra Señora de la Concepción, más conocido como las Mercedarias de Juan de Alarcón. Fundado en 1606, en su interior se encuentra la tumba de la Beata Mariana de Jesús, copatrona de Madrid y de historia sorprendente, entre otras cosas porque su cuerpo permanece incorrupto. El día de su festividad, 17 de abril, se expone al público, por lo que si sentimos curiosidad deberemos apuntar dicha fecha para una nueva visita. 
La Beata Mariana de Jesús fue en su época una religiosa de gran renombre por su piedad y por los prodigios que se atribuían a su persona, hasta el punto que el mismo año de su fallecimiento, en 1624,  se inició el proceso de su beatificación, alentado por el pueblo llano, la nobleza y el mismo rey Felipe IV, gran devoto suyo. En 1783 fue declarada beata por el papa Pío VI y era tal el fervor que despertaba entre el pueblo que el Ayuntamiento de Madrid la declaró copatrona de la ciudad junto a San Isidro (como curiosidad relacionada con la relevancia de esta beata señalar que en la antigua Puerta de Alcalá, -la anterior a la que vemos actualmente y que era una de las cinco puertas principales que tenía Madrid-, había tres imágenes; La Merced en la parte superior y, en los laterales, San Pedro Nolasco y la Beata Mariana de Jesús).


La visita a la iglesia del Convento de Juan de Alarcón sólo es posible los miércoles, de 11 a 13 horas, por lo que debemos tenerlo en cuenta si no queremos darnos un paseo en balde.  No se si todos los miércoles, pero al menos el día que yo fui una religiosa explica la historia del convento y la descripción de las pinturas allí expuestas. La iglesia consta de una sola nave en cruz latina donde destaca el gran cuadro del retablo mayor, una Inmaculada Concepción obra de Juan de Toledo. ¡Espectacular!. A la izquierda de la nave está el retablo de la Beata y el arca donde se guarda su cuerpo ( el hecho de que la religiosa esté enterrada en la iglesia de este convento se debe realmente a azares del destino, pues fue trasladada aquí en 1837 al demolerse el convento de Santa Bárbara, donde recibió primera sepultura).

Aprovechando el doble sentido de la palabra, es bueno saber que Madrid cuenta con una copatrona incorrupta. ¡Con los tiempos que corren!.

Jardín Vertical

En el Paseo del Prado 36, junto a la entrada de CaixaForum Madrid, podemos ver uno de los jardines más singulares de la capital y la razón de ello es que se extiende por la fachada lateral del edificio que da a la plaza. Es el denominado Jardín Vertical, primero de su tipo que se construyo en España (fue inaugurado en julio de 2007). Su autor es el botánico francés Patrick Blanc, quien realizó el primero de estos jardines colgantes en 1988 en el Museo La Villette de París, y que hoy día tiene obras similares en otras ciudades del mundo tales como Bruselas, Nueva York, Osaka, Bangkok, Nueva Delhi y Génova.

El Jardín Vertical de la sede de la Obra Social "la Caixa" en Madrid ocupa 460 m2 de superficie vegetal y alberga 15.000 plantas de 250 especies, que forman una especie de bosque frondoso incrustado en un muro.

El Jardín no tiene tierra, sino una superficie porosa que proporciona el agua, sales y nutrientes que precisan las plantas. El conjunto está soportado por una estructura metálica ligeramente separada del muro del edificio para no transmitirle esfuerzo alguno, al tiempo que para crear una cámara de aire y conseguir una barrera al crecimiento de las raíces sobre la pared medianera. Sobre esta estructura, una lámina plástica que dota de rigidez a toda la estructura y la hace impermeable. Finalmente una capa de fieltro de poliamida sobre el que se fijan con grapas las plantas. En total un grosor, dependiendo de la época del año, de cerca de un metro. La longitud son diecinueve metros y la altura veinticuatro. El riego del agua, enriquecida con nutrientes, se realiza desde la parte de arriba de la estructura, y es automático. El agua que se escurre por el muro es recogida por una canaleta colocada en la parte inferior del Jardín vertical.

El resultado que vemos es un jardín vertical que permite recrear un sistema viviente semejante al de la naturaleza, y que rememora los jardines colgantes de la antigua Babilonia. El peso total, incluyendo las plantas y el marco metálico, es inferior a 30 kilos por metro cuadrado. Dado el poco peso, este tipo de jardines puede desarrollarse en cualquier pared, sin limitación de tamaño o altura, siendo atractivo para su uso en la denominada arquitectura ecológica, pues gracias a su efecto de aislamiento térmico, permite reducir el consumo de energía (en invierno, aísla del frío; en verano, actúa como un sistema de refrigeración natural) y limpia el aire (las partículas de polución son atraídas por el fieltro, donde poco a poco se descomponen y remineralizan, convirtiéndose entonces en fertilizante para las plantas).

Imprenta Municipal – Artes del Libro

En el número 15 de la Calle Concepción Jerónima (próxima a la plaza de Tirso de Molina) se encuentra el centro Imprenta Municipal – Artes del Libro, en el que se ofrecen contenidos culturales ligados a la historia de la imprenta, del libro y de las artes asociadas a ellos. Ofrece desde el pasado 16 de diciembre de 2011 una exposición permanente y de acceso gratuito que resulta interesante visitar, especialmente si estamos interesados en conocer algo más del mundo de la impresión en papel, tan influyente en el desarrollo de las sociedades hasta ahora y que sin duda está viéndose convulsionado con el auge de los libros electrónicos y el acceso generalizado a las tecnologías de la información. La entrada a la exposición es gratuita, lo que una vez más constituye un aliciente facilitador para que incluyamos esta visita en uno de nuestros próximos paseos por la zona centro.

El origen de la Imprenta Municipal de Madrid se remonta a 1853, cuando se creó la Imprenta del Asilo de San Bernardino, dependiente de la Beneficencia Municipal. Con el crecimiento de la actividad y de las necesidades municipales se cambiará posteriormente varias veces de ubicación, instalándola sucesivamente en la Casa de la Panadería de la Plaza Mayor (1877), luego en la Casa de Cisneros de la calle Serrano (1913), y estableciéndose ya definitivamente en 1934 en su emplazamiento actual. Para ello se construyó ex profeso entre 1931 y 1933 el edificio que vemos y constituye uno de los escasos ejemplos de arquitectura industrial que permanecen actualmente en el centro de Madrid. De sus tres plantas sólo la baja es actualmente visitable, ya que las otras dos están reservadas a exposiciones temporales, biblioteca y talleres profesionales.

La colección expuesta está compuesta por piezas históricas de los procesos de fundición de tipos y textos, impresión tipográfica, litografía, calcografía y encuadernación. Aunque tiene un recorrido temático, también quiere aportar una lectura transversal cronológica que abarca desde la invención de la imprenta manual en el siglo XV hasta la creación de la imprenta mecánica en el XIX.

Ermita de San Antonio de la Florida

La Ermita de San Antonio de la Florida es Monumento Nacional desde 1905 y está tan íntimamente asociada a Goya que desde 1919 en ella reposan sus restos mortales, traídos desde Burdeos, donde falleció en 1828 tras haberse exiliado allí voluntariamente (como curiosidad indicar que el pintor está enterrado con su suegro, ya que originalmente así se encontraban enterrados y que al pintor le falta la cabeza, probablemente robada en el siglo pasado para estudios frenológicos).
Es importante para el visitante aclarar antes que nada que de las dos ermitas exactamente iguales que encontramos en la Glorieta de San Antonio de la Florida, la que nos interesa, -la original del siglo XVIII-, es la situada a la derecha según las miramos de frente desde el monumento a Goya. La de la izquierda es una réplica moderna construida en 1928 para trasladar a ella el culto y preservar así la original como museo.

La Ermita de San Antonio fue construida entre 1792 y 1799 por encargo de Carlos IV y según diseño del italiano Felipe Fontana. La decoración pictórica de la iglesia se encargó a Francisco de Goya y Lucientes (pintor del Rey y el artista de moda en la sociedad madrileña), quien contaba en ese momento con 52 años y se encontraba en su plenitud creadora (estaba todavía recuperándose de la enfermedad sufrida en 1792 que lo había dejado completamente sordo).
Los frescos que Goya pintó en la Ermita constituyen un conjunto muy original. En el ábside se representa la Adoración de la Trinidad. En la cúpula, alrededor de una barandilla fingida y con un fondo de paisaje una multitud de personajes del pueblo asisten al Milagro de San Antonio. Por encima de la cornisa querubines y “ángelas” de gran belleza descorren cortinajes.

El audiovisial que de forma contínua se muestra en la sala adjunta a la iglesia está realizado de forma didáctica, por lo que su visionado resulta instructivo.

La devoción a San Antonio de Padua, en esta Ermita a orillas del Manzanares, estaba muy arraigada entre los madrileños. Era el patrono de las mozas solteras y muy especialmente de las modistillas que, atraviadas con alegres y vistosos mantones, acudían a la ermita el 13 de junio, día del Santo, a pedirle un buen novio. Allí depositaban trece alfileres en la pila de agua bendita, ponían la mano y los que se quedaban clavados en la palma eran los pretendientes que iban a tener, después encendían varias velas y le rezaban una oración. Junto a la Ermita se celebraba una verbena, la famosa de San Antonio, con bailes, meriendas y puestos ambulantes. Todas estas tradiciones se conservan hoy día y son de las pocas que aún se mantienen en la capital.

Recomiendo pues hacer una visita a la Ermita (la entrada es gratuita) para poder disfrutar del Goya que allí se nos ofrece y, de paso, reivindico aquí el mantenimiento y respaldo a las verbenas típicas de Madrid: "Llévame a la verbena de San Antonio, que por ser la primera no quieo faltar, ..." (ver fragmento de zarzuela).


Como complemento al buen sabor de boca que sin duda nos habrá dejado esta visita, propongo acercarse, pues está justo al lado, a la popular taberna asturiana Casa Mingo y degustar junto a un vaso de sidra un choricito o una ración de cabrales (o un pollo asado si se nos ha echado la hora de comer). ¡Buen apetito!

Madrid Río

Madrid Río es el gran parque lineal nacido tras el soterramiento del arco oeste de la autovía M30, una gran obra que comenzó en 2004 con las primeras excavaciónones de túneles y que finalizó en abril de 2011 con la inauguración en superficie del último tramo del parque. La polémica sobre esta obra, especialmente por lo que ha supuesto de endeudamiento municipal, sigue y seguirá latente, pero si de disfrutar de Madrid es de lo que trata este blog, mi opinión es que ha sido desde luego una de las acciones municipales que más han influido positivamente en los últimos años sobre la calidad de vida de un gran número de madrileños (especialmente de los residentes en los distritos por los que se extiende: Moncloa-Aravaca, Centro, Arganzuela, Latina, Carabanchel y Usera), constituyéndose además incluso en un nuevo foco de atracción turística para las personas que visitan nuestra ciudad. La cantidad de gente paseando o haciendo deporte, andando, en bicicleta o patines, corroboran sin duda esta apreciación, pero lo mejor es que cada uno haga su propia valoración con conocimiento sobre el terreno.

El recorrido de Madrid Río que aquí recomiendo y que puede hacerse perfectamente a pie es el comprendido entre el Puente del Rey (metro Príncipe Pío) y el Puente de la Princesa (metro Legazpi). Son 5 kilómetros, en llano y, si el tiempo acompaña, el paseo resulta realmente agradable.

Destaco seguidamente algunas de las cosas que podemos ver a lo largo de nuestro paseo:

  • Puente del Rey: Se construyó en 1816, durante el reinado de Fernando VII y sirve de enlace entre el Campo del moro (a los pies del Palacio Real) y la Casa de Campo.
  • Huerta de La Partida: Esta huerta del siglo XVII, junto a la Puerta del Rey (entrada a la Casa de Campo), ha sido recuperada con la plantación de olivos y árboles frutales.
  • Ermita Virgen del Puerto: Construida por el arquitecto Pedro de Ribera, fue finalizada en 1718, respondiendo a un encargo del Marqués de Vadillo cuando fue corregidor de la villa (con anterioridad lo había sido de Plasencia, de donde es patrona esta virgen, y de la que él era devoto). La Ermita se destruyó en gran parte durante la Guerra Civil, siendo la actual una reconstrucción de 1951 (en 1957 fue declarada Monumento Nacional).
  • Puente de Segovia: Es el puente más antiguo que hay actualmente en Madrid. Su construcción fue un encargo de Felipe II a su arquitecto Juan de Herrera. Fue levantado entre 1572 y 1588. Durante la Guerra Civil se voló desde la zona republicana parte del puente para impedir el paso de las tropas franquistas, reconstruyéndose después de la contienda e introduciendo algunas variaciones respecto al diseño original. Dentro del Proyecto Madrid Río se han incorporado al conjunto del puente cuatro estanques independientes del cauce del Manzanares: dos adornados con fuentes monumentales y los otros dos con lirios acuáticos.
  • Salón de Pinos: Paseo arbolado que recorre ambas márgenes del río.
  • Estadio Vicente Calderón: Actual sede deportiva del Atlético de Madrid, pero que ya tiene firmada su fecha de caducidad al estar previsto que el club se traslade próximamente a La Peineta.
  • Puente de Toledo: El primer proyecto y construcción data del siglo XVII, pero sucesivas crecidas del río, -¡Quién lo diría!-, destruyeron tanto este inicial como el posterior. El actual puente es proyecto de Pedro de Ribera a encargo del Marqués de Vadillo, iniciándose las obras en 1719 y finalizándose en 1732. En 1956 es declarado Monumento Histórico Artístico. En la zona central del puente se encuentran dos hornacinas adornadas con elementos churriguerescos y que contienen las estatuas de piedra caliza de los patrones de Madrid: San Isidro Labrador y Santa Mª de la Cabeza.

  • Puente monumental de Arganzuela: Inaugurado recientemente, tiene 274 metros de longitud, formado por dos tramos de forma cónica (se asemejan desde fuera a los antiguos rulos de peluquería) conectados a través de una colina que permite descender al Parque de la Arganzuela.
  • Playa urbana: Tres recintos acuáticos interconectados pensados para tomar el sol y refrescarse en los chorros de agua. No es realmente como estar en la playa pero …, algo es algo.
  • Invernadero-Casa del Reloj-Matadero: Conjunto arquitectónico de instalaciones del antiguo Matadero Municipal y Mercado de Ganados. Destaco en primer lugar la visita al Palacio de Cristal de Arganzuela (un invernadero con flora de las diversas zonas del Globo). Singulares son también el edificio de la Casa del Reloj (sede de la Junta de Distrito) y las diversas dependencias del actual Centro de creación contemporáneo de Matadero, en donde se organizan exposiciones y se desarrollan diversas actividades de arte.
  • Puentes gemelos del Invernadero y del Matadero: Dos puentes peatonales abovedados cuyos techos han sido decorados con mosaicos de vidrio reciclado que representan a vecinos de la zona.
Para completar este resumen, seguidamente facilito el enlace con la web de esmadrid.com, en donde puede descargarse el folleto de Madrid Río. ¡Disfruta del paseo!.

Museo Cerralbo

En el número 17 de la calle Ventura Rodríguez se encuentra uno de los museos con mayor encanto de Madrid, pues al valor intrínseco de las numerosas obras que contiene se une la sensación de trasladarnos a otra época nada más atravesar el portal. “El tiempo parece realmente haberse detenido" y, sin tener que echarle demasiada imaginación, podemos suponer que somos uno de aquellos  invitados que con frecuencia acudían a las fiestas y reuniones típicas de la vida aristocrática madrileña de finales del siglo XIX e inicios del XX. ¡Mi más sincera felicitación a quienes corresponda por la labor de restauración y ambientación! (el edificio estuvo cerrado durante 4 años para tal fin, abriendo nuevamente al público el 14 de diciembre de 2010).
 
Indicar que el palacio fue concebido ya en su momento con la doble función de vivienda y museo para albergar las numerosas obras de arte reunidas por los marqueses de Cerrabo y sus hijos durante los numerosos viajes que realizaron por España y Europa.

El edificio consta de planta baja y dos pisos superiores, así como con un pequeño jardín de inspiración inglesa. Tras el Gran Portal de entrada del palacio, que en su momento posibilitaba incluso la entrada y salida de carruajes, accedemos a la hermosa escalera. La primera planta  (entresuelo) alberga las habitaciones privadas de los marqueses y sus hijos. En ellas trascurría la vida diaria y se recibía a parientes y amigos íntimos. La segunda planta (principal) se utilizaba exclusivamente para las grandes reuniones sociales, tan habituales en la aristocracia del XIX. Allí es donde se destapa el lujo y la ostentación: Armería, Sala Árabe, Salita Imperio, Comedor de Gala, salón Billar, Despacho, Biblioteca, Salón de Baile. Todas las estancias decoradas con muebles y objetos de gran valor ya que los marqueses poseían importantes colecciones de esculturas, dibujos, muebles, lámparas de cristal de Murano (impresionantes), relojes, objetos arqueológicos y cuadros (hay obras de El Greco, Goya, Zurbarán, Tintorero, o Alonso Cano entre otros).

El museo facilita con la entrada (gratuita los domingos y la tarde de los sábados ) una guía impresa en la que se van explicando las diversas salas y los objetos relevantes que en ellas hay. ¡Ojo!, debe devolverse a la salida.


En resumen: Una visita totalmente recomendable.

Exposición temporal: La Orden del Toisón de Oro y sus soberanos.

Nota: El contenido que se recoge en este post en relación con el Toisón de Oro puede seguir siendo de interés para el lector más allá de la referencia a la exposición en sí que lo originó y que se encuentra ya desprogramada.

Aunque La Orden del Toisón de Oro está estos días de actualidad como consecuencia de la concesión por parte del Rey el pasado lunes de dicha condecoración al presidente francés Sarkozy y, dado que la Fundación Carlos de Amberes ofrece en su programación temporal la exposición Orden del Toisón de Oro y sus soberanos (1430-2011) hasta el 26 de febrero, se nos presenta una oportunidad  para saber más sobre dicha Orden que no debemos desperdiciar.

Museo de la Ciudad

Nota importante: Con fecha 1 de agosto de 2012 el Museo de la Ciudad ha cerrado sus puertas, por lo que la información contenida en esta entrada, escrita con anterioridad a dicho cierre, permanece aquí solamente a título de archivo.

Visitar el Museo de la Ciudad puede ser una buena idea para un acercamiento global a la historia de Madrid y a algunos de sus principales monumentos y, dado que la entrada es gratuita, mejor que mejor.

El Museo se encuentra en la calle Príncipe de Vergara 140, próximo a la salida de metro de Cruz del Rayo. Se trata de un edificio moderno y amplio con 3 plantas dedicadas a exposición permanente y una, la primera, para exposiciones temporales.

Madrid merece ser conocido y disfrutado

Año nuevo, nuevos retos.
Pese a ser madrileño viejo, más por llevar en esta ciudad toda la vida que por cuestión de edad, y ello pese a que algunos puedan discrepar a este respecto, he empezado a darme cuenta hace poco, al disfrutar de algo más de tiempo libre, que desconocía una buena parte de la oferta cultural permanente de Madrid y mucho más aún de la numerosa oferta temporal. Museos desconocidos o a los que no había vuelto desde hace mucho, rincones del Madrid antiguo y también del moderno que tienen ese algo especial que los singulariza, edificios relevantes, placas conmemorativas evocadoras de sucesos y acontecimientos acaecidos en ese lugar, ..., en definitiva historia y actualidad de este Madrid que me interesa y que me he propuesto redescubrir, disfrutar y, en la medida que me sea posible, difundir aquí para compartir conocimiento y sensaciones con aquellos a los que les pueda interesar.